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martes, abril 8

Las humitas de mi abuelita [Comida personal]


Mi abuelita paterna hacía una humitas riquísimas, cada vez que llegabamos a la casa de mis abuelitos, sea de mañana o de noche, lloviera o hiciera sol, siempre, siempre, ella nos recibía con unos platos de humitas, mote, huevos duros, panes serranos, rosquitas ("todo de Tacabamba" solía decir mi abuelita), arroz calentado y una taza de café pasado (el único café que me gusta, salvo el Moka Blanco de Starbucks xD).

Ella se sentaba en la cabeza de la mesa y mi abuelito siempre a su derecha. Los demás nos acomodamos como sea, aunque los mayores siempre más cerca de los abuelos. Al ser hombres, mis dos hermanos y yo, teníamos una "preferencia" curiosa: siempre nos servían la comida (llamadlo machismo, pero en la casa de mis abuelitos -como en cualquier casa de provincianos en el Perú- los hombres casi no ayudaban en cosas de la cocina), aunque al menos nosotros siempre que andabamos ayudando a servir y recojer los platos por cortesía, mi papá era el único que nos hacía hacer cosas "extras" como moler el maíz para hacer humitas (incluso una vez nos hizo barrer el patio de los abuelos, pero vino nuestra abuelita y nos dijo que dejemos de hacerlo).

Al sentarnos todos, mis abuelitos se ponían a conversar con nuestros papás y nosotros comiamos en silencio, de vez en cuando la abuelita nos miraba y preguntaba "como iban sus cholitos", mi papá decia que bien, nos recomendaban estudiar y seguían conversando... nosotros seguiamos comiendo y a cada rato nos decían cosas como que nos sirvieramos otra humita, más arroz o otro huevo. Yo al menos me comía como cinco humitas, pero mi papá siempre lograba ponerme una más en el plato, que yo comía resignado (pero contento).

Cuando mi abuelita murió, mi abuelito reemplazo su lugar a la cabeza de la mesa. Trataba de organizar las mismas atenciones siempre que podía, pero el sabor de las humitas ya eran diferentes.

miércoles, setiembre 12

Crónica de una muerte anunciada


Es miércoles, y mi abuelo está que se muere. No sabía nada, y ahora que estoy más informado me siento peor que cuando no lo estaba.